Las gramíneas más competitivas se suelen sembrar en toda la superficie con densidades de siembra muy bajas, mientras que las especies menos competitivas se siembran en hileras o se inician en invernaderos y luego se trasplantan individualmente a mano. Esto garantiza que cada planta tenga suficiente espacio para crecer y desarrollarse de forma óptima. Las zonas de propagación no solo producen las semillas deseadas, sino que los coloridos prados floridos también proporcionan alimento importante para los insectos y son un verdadero deleite para nuestros empleados y visitantes.





